Fiel a la fachada que mantiene desde el día de su inauguración y renegando del paso del tiempo, la tienda La Florida cumple cincuenta y cinco años de compromiso con la ciudadanía riogalleguence.
El olor a mediados del siglo pasado, las vitrinas antiguas que otorgan prestigio a los productos que se ofertan, la familiaridad de aquella época que concentra a los mismos clientes de muchos años. Entrar a la Florida da la sensación de ingresar a un túnel del tiempo: y no es para menos, es que todo se mantiene intacto desde el día de su inauguración, hace ya 55 años.
El comercio que descansa en la avenida Roca al 847 de esta capital fue abierto al público en enero de 1952 y conserva la misma fachada de aquella época, no se le realizó casi ninguna modificación y se niega a sufrir las transformaciones propias de la modernización y el crecimiento de la ciudad. En tal sentido, el comercio que se apuesta inalterable entre grandes edificios y modernas edificaciones del centro de esta ciudad, funciona como documento infalible del Río Gallegos del siglo XX.
55 años de historia local
Cuando el español Manuel López Encina abrió las puertas de la tienda La Florida, seguramente no imaginó que su comercio se convertiría en un clásico de los riogalleguences que en esa época buscaban apetecer sus antojos textiles. El hecho es que el próximo tres de enero la tienda cumplirá sus primeros 56 años de trayectoria en la localidad. Para conocer más sobre este tradicional comercio, Letra Capital se dirigió al mismo para hablar con su actual dueño Carlos Alberto López, hijo del fundador. En diálogo con este medio, López habló de la vigencia que el local tiene en la ciudadanía local a pesar de los años transcurridos. Sobre este tema, dijo que La Florida se convirtió con el paso de los años en una alternativa multigeneracional puesto que “ahora vienen a comprar los hijos y nietos de los primeros clientes de la tienda”. Por eso aseguró que no le teme a la competencia ni al paso del tiempo (a pesar de contar con los mismos productos que se ofertan desde hace ya mucho años). Además comentó que el “boca a boca” hizo ganar mucho prestigio y popularidad al comercio.
López aseguró que siguen apostando a La Florida muy a pesar de los estragos que el paso del tiempo les acarrea. Comentó que los tiempos que corren son difíciles y que van a conservar todo como está el mayor tiempo posible. Sin embargo desafió mantenerse ajeno a las modernizaciones que el nuevo siglo demanda en la comunidad consumista.
Cambios por fuerza mayor
No obstante a la originalidad que la tienda respeta desde su comienzo, Carlos López aseguró que en el local se debieron realizar ciertas modificaciones ya que el paso de los años no pasó desapercibido en sus instalaciones: “mantenemos el lugar original en un cien por cien, pero tuvimos que cambiar el piso (originalmente de madera) porque la humedad no había deteriorado”. También reconoció que, en el año 2000, debieron cambiar la puerta principal del negocio por el mismo tema.
Al ser consultado por las posibles modificaciones futuras de la tienda, Carlos Alberto López afirmó que van a conservar todo como el primer día durante el mayor tiempo posible. Esto se debe a que el reniego del paso de los años es la identidad del lugar.
Un poco de historia
El seis de mayo de 1924 la familia López Encina llegó a la ciudad de Río Gallegos. Más tarde, Don Manuel López Encina se aventuró con la apertura de un comercio muy prometedor para hacer prosperar la economía familiar. Así es como en el mes de enero de 1952 nació La Florida. Don Manuel tuvo la adquisición de la tienda a partir de la compra de una zapatería a un amigo de la familia, Don Salvatore Galante.
A partir de ese momento el pueblo de Río Gallegos conoció la Florida, tienda que vestía a toda la familia. No obstante, los inconvenientes no tardaron en llegar: a los pocos meses de la inauguración de la tienda, Don Manuel López enfermó de una dolencia que más tarde se pronosticó como mal de Addison. Durante ese tiempo, la tienda no vendía mucho y el crecimiento económico de los López Encina se vio limitado. Luego de tratamientos y la creación de la cortisona hicieron que Don Manuel al poco tiempo pueda verse reestablecido y al frente del negocio. Fue así que, a partir de ese momento, el lugar se convirtió en un clásico de la Avenida Roca.
A futuro
Carlos López se demuestra muy optimista cuando se trata de hacer una evaluación de estas cinco décadas de historia santacruceña; aseguró que piensa seguir con la tradición familiar que nació un enero, allá por el 52. De igual modo, reconoce que La Florida no dejó de traerle satisfacciones. Una de las últimas debe ser la que se extiende desde el departamento de patrimonio cultural de la provincia, puesto que se evalúa el valor histórico que la tienda posee para otorgarle tal distinción.
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1 comentario:
Quiero ver fotos!
No tenía idea que esa tienda se llamaba La Florida
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